La mejor sensación es cuando estoy sentado o acostado, pensando en nada, pero pensando.
Escuchando cada sonido microsonico que brota de cualquier cosa. De repente pájaritos, niños llorando, perros y vendedores ambulantes con sus llamativas formas de cantar sus productos.
El climax llega cuando en mi interior se forma una batalla gástrica, y esta en su furia envía una señal de victoria al espacio que sale por mi boca.
Escuchando cada sonido microsonico que brota de cualquier cosa. De repente pájaritos, niños llorando, perros y vendedores ambulantes con sus llamativas formas de cantar sus productos.
El climax llega cuando en mi interior se forma una batalla gástrica, y esta en su furia envía una señal de victoria al espacio que sale por mi boca.
Un eructo.